El error positivo

Un libro sobre cómo convertir los errores en oportunidades.

Emprendedores que coleccionan historias de start-up fallidas

Saber que no estamos solos en el universo empresarial es un alivio. Resulta que no somos los únicos que nos preocupamos por reunir un historial de errores empresariales para poder aprender de ellos, economía y finanzas mediante.

Esta mañana nos hemos estado intercambiando correos electrónicos con David Blanco, CEO de Tractis, un emprendedor que asegura que es “otro enamorado de aprender de los errores ajenos (si es que algo así es posible)”. David nos contaba que en su blog cuenta con una página (“algo escondida”) donde colecciona historias de start-ups fallidas y las razones detrás de sus errrores: Odeo, Kiko, Xanadu… No tienen desperdicio.

Si el catálogo fuera de pymes españolas ya sería un sueño hecho realidad.

¡¡¡No estamos solos!!!

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American Apparel, sus errores y por qué es importante controlar la liquidez

“A partir del 30 de septiembre la compañía no estará al día con sus compromisos. La empresa espera trabajar para modificar las condiciones de ese crédito, pero no puede asegurar que tenga éxito con ello, por lo que no podemos estar seguros de conseguir la liquidez necesaria para seguir adelante con nuestras operaciones”. 

No lo podemos evitar. Leemos comunicados de prensa como éste y nos ponemos pesados con la liquidez y los errores financieros. American Apparel ha admitido esta semana que podría no tener suficiente liquidez para continuar sus operaciones en los próximos 12 meses…

¿Cómo puede decir una empresa que factura 434 millones de euros y tiene un beneficio de 1,1 millones de euros que puede no tener liquidez? Algo pasa cuando empresa anuncia que se queda sin circulante y que podría no hacer frente a una línea de crédito de uno de sus proveedores de crédito.

Está claro que gestionar una empresa que tiene esa facturación (en 2009) y ese beneficio (en 2009), y que cuenta con 10.000 empleados es complicado. Sobre todo en un sector como el del retail que ya es complicado y competitivo lo cojas por donde lo cojas.

Está claro que la crisis ha hecho que bajen las ventas (la empresa asegura que prevé una caída del 3% en sus ventas netas en el primer trimestre de 2010) y que dificulta el crédito (y eso que consiguió financiación de un fondo británico en junio, pero asegura que no es suficiente), pero eso no lo explica todo.

También es cierto que hace muchas cosas bien (abarca todo el proceso productivo: desde las elaboración de las prendas en sus fábricas hasta la distribución final en el punto de venta, lo que le sale más caro pero le diferencia de la mayoría de las cadenas de moda; trabaja sobre un nicho de mercado concreto (jóvenes) con productos muy concretos (camisetas); tiene un márketing impactante…), pero cuando el valor de tus acciones cae un 70% en doce meses es que algo estás haciendo mal, o es que no estás haciendo lo suficiente para remontar.

No toda la culpa se le puede echar a la crisis.

No hay que olvidar que han utilizado (primer y garrafal error) mano de obra ilegal en territorio estadounidense y les han pillado. Y no eran cuatro empleados… eran 1.500 empleados (sin contar 200 más ‘dudosos’) inmigrantes ilegales (ojo, el 25% de su plantilla) que no tuvo más remedio que despedir cuando se enteraron las autoridades.

Además, no sabemos cómo lo verán los estadounidenses, pero en cierto modo han ‘engañado’ a sus clientes (segundo y garrafal error que ya castigó el mercado de valores en su día). Venden ropa ‘Made in America’ (de hecho lo vendían como “made in downtown LA”) que estaba fabricada, en parte, por inmigrantes ilegales. Eso sí, en territorio americano. ¿Qué diferencia hay entre eso y producir en India? Y los contrataban porque eran más baratos (ni peores, ni menos merecedores de tener un puesto de trabajo, sólo más baratos) que los trabajadores estadounidenses. Las cosas como son.

Han hecho gala siempre de sus campañas de publicidad agresiva, pero es que esa publicidad agresiva les ha obligado a pagar una multa de 5 millones de dólares al cineasta Woody Allen. Se puede ser polémico, pero no tener que andar pagando indemnizaciones, y si no, que se lo digan a Oliveiro Toscani. Tendrán todos los seguros que quieran que lo cubran, pero cuando bajan las ventas, tienes que despedir al 25% de tu plantilla y encima llevas tu caja (liquidez) con pinzas es mejor no tener que hacer mano de este recurso (otro error) para llamar la atención de tus consumidores.

Dov Charney, presidente y fundador de la compañía, aseguraba en una entrevista publicada la semana pasada en Business Week:

“[No] se puede confiar en que los prestamistas estarán siempre cerca, que se comportarán de una forma ética y que siempre tendrán dinero. Tampoco se puede confiar en que los consumidores seguirán gastando y que tendremos empleo casi total en los países desarrollados”. ¿Se da cuenta ahora? A lo mejor tendría, ante la crisis, que haber cambiado de estrategia y, por ejemplo, reforzar su fondo de tesorería además de salir a buscar a nuevos inversores y nuevo crédito.

Esta historia nos ha recordado la historia que escribió nuestra compañera Pilar Alcázar en Emprendedores sobre la remontada de la cadena española Fun & Basics, que entró en concurso de acreedores por falta de liquidez y consiguió salir del pozo. El artículo está francamente bien. Fun & Basics no tiene el tamaño de American Apparel, pero compartía una falta de liquidez al esperar que llegara una financiación que no llegó en el peor momento para pedir financiación.

Y nos ha recordado lo que nos insisten hasta la saciedad todos los expertos en financiación de pymes que consultamos para los reportajes.

1. Una cosa es tener beneficio y otra, tener caja (vamos, dinero en el bolsillo). El beneficio es una opinión. La caja es una realidad.

2. La mayoría de las empresas que cierran lo hacen por falta de liquidez. Tienes que tenerle respeto. Mucho respeto.

Así que se nos ha ocurrido que te pueden interesar estos posts:

Errores finanzas 1

Errores finanzas 2

Errores finanzas 3

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El e-commerce y el pony express

Que algo sea obvio, no quiere decir que no haya que repetirlo hasta la saciedad. En e-commerce parece que hay que repetir las cosas mil veces porque muchas empresas no aprenden. Y sobre todo empresas grandes.

(Vamos a dar unas cuantas vueltas en este post, así que si tienes prisa, deja este post para luego. Avisad0/a quedas.)

Ahí va una pregunta à la freakonomics: ¿Sabías que una carta y un paquete pequeño tardaba entre 8 y 10 días de una costa a otra de EE UU en el servicio del pony express… en 1860? Si hacemos caso a Nieves Concostrina (periodista a la que admiramos profundamente), entre 8-10 días.

Pues 150 años después hay cartas y paquetes de 100 gramos que pueden tardar… hasta tres semanas para un trayecto menor, mucho menor, desde el almacén central en Getafe de una multinacional hasta un domicilio en la zona noroeste de Madrid.

Esta mañana, Fernando Montero, que es quien nos ha inculcado la concostrinitis, nos recordaba la historia del pony express al hilo de una conversación que manteníamos los tre sobre cómo muchas empresas, sencillamente, tienen mala suerte aunque tengan una buena idea de negocio entre manos (el pony express estuvo menos de dos años en el mercado y facturó 90.000 dólares que no consiguieron cubrir la inversión inicial de 200.000 dólares).

La idea de tardar 8-10 días, frente a las opciones de barcos que tenían que dar un rodeo por Suramérica para llegar al otro lado de EE UU y por trenes que se pasaban la mayor parte del tiempo estropeados, secuestrados o a merced de las inclemencias del tiempo, era revolucionaria. El problema es que al tiempo que salió al mercado, salió también lo que los indios llamaban el cable parlante (vamos, el telégrafo). Y, claro, teniendo en cuenta que por aquel tiempo la gracia estaba en el envío de cartas (no tanto de paquetes), se acabó la historia de éxito del pony express.

A nosotros la anécdota nos ha hecho preguntarnos por qué el servicio de envío de muchas tiendas on line tarda más que el pony express. Y no nos referimos a los outlets on line que dejan claro que tardan dos o tres semanas por cuestiones logísticas. Hay grandes empresas, de cuyo nombre no queremos acordarnos, que tardan dos semanas en enviar un libro, una semana en recogerlo y otra semana en decirte que no te pueden enviar otro porque no lo tienen en stock.

Este mes hemos entrevistado este mes para el reportaje de portada de Emprendedores a Borja Recolons, CEO y fundador de Mequedouno.com, un emprendedor muy interesante que sabe mucho de Internet y de cómo hay que tratar a los clientes. Compartimos con vosotros algunas de las reflexiones de Recolons:

“Es clave dar confianza al consumidor en Internet. Otra cosa es que cuando un modelo esté tan consolidado que puedas ofrecer lo que sea porque ya sabes que te van a comprar cualquier cosa, porque el consumidor ya sabe que tus productos son buenos y porque tienes un buen servicio, aunque no vendas marcas tan conocida”.

“Cuando el consumidor entra en una tienda, empieza con compras de poca implicación y va hacia arriba. Como modelo, la gente necesita referentes en Internet que generen confianza y que se ganen la fidelidad del consumidor, aunque haya competencia. Aunque el reclamo sea el precio, hay que darle algo más al consumidor: un lugar en el que pueda opinar, que pueda formar parte de donde está comprando. En nuestras plataformas, cuánto más consuma, más oportunidades va a encontrar”.

“La logística está ayudando a ofrecer un mejor servicio: todos los operadores logísticos se están poniendo las pilas para dar un mejor servicio y garantizar la trazabilidad del producto desde que sale hasta que llega al consumidor. Ahora, casi todos los operadores logísticos tienen ya su tarifa para e–commerce. Poder servir un producto en 2-3 días desde que lo has comprado es muy importante. Para nosotros, la compra compulsiva tiene que ir acompañada de un servicio de inmediatez. No podemos permitir que el consumidor espere una semana para conseguir su producto”.

“La comunicación en el envío es clave: que te llegue un e-mail de confirmación, que te cuente los siguientes pasos, que cuando salga el producto te llegue otro correo electrónico informándote, que tengas un número y telefóno de referencia para hacer un seguimiento…”.

“La solvencia del modelo de Internet se sustenta en que el consumidor tenga una buena experiencia. Una buena experiencia es lo que te hace repetir y confiar. No hay más secreto. Es como cuando vas a una tienda física: o te atiende bien el dependiente y estás satisfecho con la compra y es agradable, sales contento”.

Que sí, que son cosas que, en teoría, ya se saben, pero ¿por qué no todo el mundo las pone en práctica? Bastante tiene ya tu negocio con la posibilidad de que un competidor invente el telégrafo y te deje fuera de juego antes de tiempo como para que no eches el resto con tus consumidores on line.

Por cierto, este mes la revista lleva también un reportaje sobre cómo mejorar la usabilidad de una web para evitar que los consumidores se vayan en el último clic. Estará a la venta hacia el 25 de agosto.

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Jeff Bezos y la teoría de Orbea

Llevamos escuchando y leyendo sobre la muerte del Kindle (el eBook de Amazon) frente al iPad una larga temporada.

Los ‘expertos’ (así, entre comitas) aseguran que el Kindle tiene que parecerse al iPad si quiere sobrevivir (hay, por cierto, un excelente resumen de Nicholas Deleon de las críticas en CrunchGear). Tras el lanzamiento del nuevo Kindle, esas críticas se han acentuado. Y Bezos ha tenido que salir al quite en una entrevista.

Viene a decir que su dispositivo es perfectamente compatible (en el sentido de que puede co-existir en el mercado) con el iPad y que está pensado para la gente que lee mucho, no para la gente que lo mismo lee, que escucha música o que ve vídeos o que se pone a trabajar en un PowerPoint para la oficina. Para eso, dice están dispositivos como el iPad. Para “lecturas de larga duración” (un buen naming y ‘concepting’) está el Kindle.

Bezos también dice que son los autores los que crean una experiencia de lectura, no un dispositivo. Es Shakespeare o Hemingway quien captura al lector. Y resalta que “nuestro trabajo es facilitar una experiencia… de conveniencia: que los libros se puedan descargar en 60 segundos, que la pila dure un mes y que el aparato no se caliente”.

Esta postura nos ha recordado a la lección que incluimos en El error positivo de la empresa Orbea, que cuando todo el mundo le decía que se estaba equivocando, ellos, conscientes de lo que hacían, y fieles a su día, hicieron oídos sordos y siguieron adelante. No es una mala lección: que los demás te digan que te estás equivocando, no quiere decir que te estás equivocando. Si quieres leer la historia, está en El error positivo.

Una curiosidad. Bezos siempre se ha comportado así. Bezos cuenta que justo un año después de poner en marcha su empresa, una de las grandes cadenas de librerías estadounidenses, Barnes & Noble, abría su tienda on line.

Ahí estaba una empresa de 125 empleados y 60 millones de dólares de facturación –lo que no estaba mal para un start-up– frente a un gigante de 3.000 empleados y una facturación de 3.000 millones de dólares.

La plantilla tenía miedo y ese miedo había llegado a oídos de Bezos, que enseguida le reunió a todos. “Está bien”, les dijo, “si queréis levantaros por las mañanas con miedo, hacedlo si queréis, pero no os levantéis con miedo a la competencia, sino tened miedo de los consumidores, que son los que nos pagan”.

Les decía que no se desenfocaran de su negocio: pensar en cómo atraer a sus consumidores. Tampoco es una mala lección.

ACTUALIZACIÓN: El sorprendente mundo del SEO:

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Acertar fracasando en La Vanguardia y El País

Hay ocasiones en los que no nos sentimos tan solos…

Tom Byers, formador de emprendedores en la Universidad de Stanford, dice hoy en La Contra de La Vanguardia:

“El éxito forma parte del fracaso, del mismo modo que el niño que no se cae nunca no aprende a andar. Lo único que exigimos es ética en el fracaso. Es decir, que te equivoques es tan honorable como que aciertes, pero en ambos casos sin faltar a la ética. El único fracaso no es ganar o perder dinero, sino engañar a los demás”.

Merece la pena que os leáis esa entrevista. No tiene desperdicio.

Nos ha llamado la atención que esta entrevista llegue tres días después que otra que también hablaba de acertar fracasando:

El domingo en El País Negocios hablaba otro profesor de la Haas School of Business de la Universidad de California, Berkeley (EE UU), Henry Chesbrough. Por si no sabes quién es, es el tipo que se inventó eso de la innovación abierta (open innovation). Chesbrough decía cosas en la entrevista como:

“Los mismos directivos que siempre hablan de innovación suelen ser los primeros en castigar el fracaso”.

“Porque los modelos de negocio exitosos desarrollan inercia. Es muy fácil seguir haciendo lo mismo que trajo dinero en el pasado. Es un área donde la mayoría de las compañías son muy débiles. A los directivos les encanta hablar de innovación, pero no de riesgo y fracaso”.

A lo mejor te suena lo que dicen. Aparece en ‘El error positivo’ (editorial Planeta), pero tú ya lo has leído, ¿verdad? Si no lo has leído todavía y quieres conocer experiencias 100% españolas de gestión de los errores y del miedo al fracaso, pincha aquí.

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Más links rápidos: más errores de emprendedores

Preparando los números de septiembre y octubre de la revista y hablando con emprendedores de todos los tamaños y sectores, nos hemos encontrado con una larga lista de errores reincidentes, así que nos ha parecido interesante recuperar algunos posts:

¿Qué no hay que hacer cuando caen las ventas?

¿Cómo no equivocarse en el ahorro de gastos?

Errores básicos a la hora de poner en marcha una empresa.

Ah, y un consejo rápido para María José, que está lanzando una empresa muy interesante en un sector complicado en Internet (ha sido capaz de encontrar un nicho, lo que le da una ventaja competitiva, pero no hace las cosas más fáciles): que los demás te digan que te estás equivocando, no quiere decir que estés equivocado. No lo decimos nosotros lo dicen los ‘cerebros’ de Orbea.

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Links rápidos: errores de emprendedores

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Ken Robinson hablando sobre cómo nos enseñan a temer equivocarnos

Ken Robinson, experto en creatividad, habla sobre cómo a los niños se les enseña a tener miedo a equivocarse. Robinson cuenta que los niños son creativos e innovan porque no tienen miedo a equivocarse y que la propia escuela les hace tener miedo a equivocarse… luego lo vincula al mundo de la empresa. Escúchale a partir del minuto 5.28.

Si te interesa, descárgate gratis el primer capítulo de nuestro libro porque hablamos de esto mismo y los sustentamos con estudios científicos.

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Hablando sobre el error positivo

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Hablando sobre errores en el Día del Emprendedor de Murcia

Ahí va la ponencia de Javier en el Día del Emprendedor de Murcia. ¡¡¡Todo un exitazo!!!

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El error positivo en Twitter